Sobre Ser Latino es Estar Lejos: Lectura Deconstructiva

Lazos entre Alexander Apóstol y Jacques Derrida

Hay exposiciones que se miran y se entienden desde fuera, y hay otras que se sienten desde dentro. Ser latino es estar lejos, pertenece a la segunda categoría. No solo por la potencia visual en la sala, sino por la manera en que remueve preguntas, interfiere con nuestras certezas, y sobre todo, deconstruye los marcos con los que solemos mirar la migración. No es una exposición sobre los migrantes, es una experiencia junto a ellos. Y esa diferencia es fundamental. Lo que me lleva a lo siguiente:

La noción de deconstrucción de Derrida; ese término tan malinterpretado y tan potente si se le toma en serio. Deconstruir no es destruir; es abrir, desarmar los supuestos desde los que hablamos, pensamos, escribimos. Es, en palabras de Derrida, hospedar lo otro. Y aquí, Apóstol hace justamente eso: construye una arquitectura sensible que no encierra, sino que aloja. Que no explica la migración, pero la vuelve visible en su complejidad, desde las huellas.

La exposición parte de una metáfora muy potente: la rayuela. Ese juego infantil que se convierte, en manos de Julio Cortázar, en una estructura narrativa no lineal; como los trayectos de quienes migran. Aquí, la rayuela es también geometría latinoamericana, herencia del constructivismo, y a la vez es ruta, desplazamiento, inestabilidad. Saltar, caer, volver a empezar.

Una de las ideas más importantes que atraviesan tanto la exposición como la filosofía de Derrida es el papel del lenguaje. No como algo que comunica un mensaje fijo, sino como una estructura que desplaza, que contiene ausencias, que siempre está en movimiento. En la obra de Apóstol, los nombres de los lugares migrantes apenas se alcanzan a leer. Están ahí, pero no del todo. Esa presencia fantasmada es una forma de escritura derrideana: lo que se dice y lo que se calla, lo que queda como huella.

Pero esta escritura no se lee con los ojos solamente. Se camina. Se recorre. Y eso me parece esencial. El espectador no es un observador pasivo; se mueve dentro del texto espacial que se propone en la exposición. Tal como Derrida plantea que el texto no tiene un centro absoluto, sino múltiples entradas, aquí cada retablo puede leerse desde distintos lugares. No hay un recorrido único: hay trayectos y encuentros.

Es impresionante cómo Apóstol no se limita a lo visual. La incorporación de la coreografía o “caminos” de los migrantes hace que el espectador recuerde que no todo puede decirse con palabras. La memoria también se escribe con el cuerpo. Los desplazamientos no son solo geográficos, son también corporales, afectivos. Y aquí, el arte se vuelve territorio también.

Lo mismo ocurre con los celulares que se muestran como objetos cargados de memoria. Toda huella es al mismo tiempo presencia y ausencia (Derrida). Un celular guarda rostros, rutas, mensajes de voz. Es archivo y también vacío. Es testimonio y silencio. En ese sentido, es muy potente que la exposición no se enfocara en “mostrar al migrante”, sino en dar lugar a las huellas de su paso.

Algo que atraviesa la obra de Apóstol es la crítica a la modernidad latinoamericana como promesa incumplida (reflexión histórica y estética profunda). El uso del geometrismo, del lenguaje visual del constructivismo, no es una celebración ingenua. Es una estrategia crítica: se apropia de esas formas racionales, perfectas, para llenarlas de afecto, de tensión, de contradicción. Como si dijera: esta fue nuestra promesa estética, pero ahora miren lo que carga. Derrida insistía en que no hay origen puro, que todo significado se construye desde una diferencia. Aquí, la modernidad no es un punto de partida, es una estructura fallida que se puede desmontar, resignificar. La estetica se convierte entonces en campo de batalla simbólico: el arte como forma de pensar, de doler.

La exposición no da respuestas completas. Pero quizás por eso mismo conmueve. Porque en lugar de tratar de explicar el dolor de migrar, lo hace visible desde un lugar sensible. Porque en lugar de representar a los migrantes, los deja hablar a través de la huella, del trazo, de su expresión propia. La deconstrucción no es una metodología, sino una forma distinta de escuchar lo que no se ha dicho. Y eso mismo es a lo que nos lleva la exposición: nos pone frente a lo no dicho, a lo desplazado, a lo que está lejos pero nos toca cerca.

Hablando personalmente, salgo de la exposición con más preguntas que respuestas. Como en Rayuela, el sentido no está dado: se construye al saltar.

Theodoros Stamos. Red Mound Number 1. 1963-64.

Theodoros Stamos reduce el paisaje a su condición primaria: una franja roja suspendida en un campo claro, como un territorio visto desde la memoria, no desde la geografía. Es una forma-límite: elevación, herida, umbral. En la práctica de Stamos, la pintura funciona como investigación interior y como búsqueda de una esencia “más profunda” de las cosas—una imagen que nace de lo elemental antes que de lo narrativo.

Esa economía de signos dialoga directamente con tu lectura de la migración como experiencia de huella: presencia y ausencia al mismo tiempo, algo que “está ahí, pero no del todo”. El rojo de Stamos se vuelve entonces una marca afectiva: la pintura no ofrece un centro fijo ni un recorrido único: se entra por donde se puede, se lee por fragmentos, se vuelve a pasar por el mismo lugar y ya es otro.

Visto así, Red Mound Number 1 opera como una deconstrucción silenciosa de pertenencia. No destruye la forma: la abre. La deja incompleta para que el sentido ocurra en el espectador—como una arquitectura sensible que no encierra, sino que aloja.

Apóstol, Alexander. Ser latino es estar lejos. Exposición presentada en la Galería Andrea Pozo, Universidad Iberoamericana, Ciudad de México, 2025. Cortázar, Julio. Rayuela. Buenos Aires: Editorial Sudamericana, 1963. (https://seduc.edomex.gob.mx/sites/seduc.edomex.gob.mx/files/files/padres_familia/fomento lectura/Julio%20Cortazar%20-%20Rayuela.pdf) Derrida, Jacques. Adiós a Emmanuel Levinas. Traducido por Cristina de Peretti. Valencia: Pre-Textos, 1997. (https://www.philosophia.cl/biblioteca/Derrida/adiu.pdf)

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